Viajando a la cuna de las Kölsch y Altbier – Primera parte, Colonia

Como ya os contamos en nuestra entrada sobre la elaboración de la Kölsch 2017, en noviembre pasado tuvimos la oportunidad de visitar unos días Colonia y, de paso, acercarnos a la vecina Dusseldorf. Como los buenos aficionados a la cerveza sabrán, estas dos ciudades son la cuna de dos peculiares estilos de cerveza, Kölsch y Altbier, respectivamente. Para no hacer la entrada muy larga, y de paso para así no tener que mojarnos también en la rivalidad regional a nivel cervecero que existe entre ambas urbes, vamos a dividir el viaje en dos partes. La primera estará dedicada a las Kölsch de Colonia mientras que la segunda tratará de Dusseldorf y sus Altbier.

Colonia

En primer lugar y, como paréntesis no cervecero, unos breves apuntes sobre la ciudad a nivel turístico al margen de la cerveza. Es evidente que la majestuosa catedral es el centro de todo y ejerce un magnetismo sobre todo aquel que visita la ciudad. A la vista desde múltiples lugares, impresiona por su tamaño. Además de su exterior, merece la pena recorrerla sin prisas por dentro, así como subir (andando, ojo) a una de sus torres para tener unas vistas espectaculares de la ciudad. Aparte de la catedral, Colonia es una ciudad, al menos la zona más turística, asequible para visitarla andando y es una delicia pasear por su Altstadt o recorrer las orillas del río Rin y cruzar de un lado a otro por los varios puentes que lo cruzan. También es interesante alejarse un poco del centro, por ejemplo para ir a ver las diferentes puertas de la ciudad, y explorar otras zonas más desconocidas. Una ciudad muy amable para el visitante, totalmente recomendable para una escapada.

Posavasos de las 8 cervecerías que visitamos en Colonia

Pero a lo que vamos, la cerveza, Kölsch en esta ocasión, que no deja de ser otro aliciente para visitar Colonia. Nada más llegar, a nada que uno empiece a callejear, se da cuenta enseguida de que la cultura cervecera que se respira en la ciudad es abrumadora, por todas partes hay logotipos de las diferentes marcas de Kölsch. Al poner el pie en cualquiera de los inmensos locales que las propias cerveceras tienen todo esto se confirma. Casi a cualquier hora del día hay ambiente dentro de ellas, siendo especialmente animado a la hora de las comidas y cenas, donde personas de toda edad y condición pueblan las mesas para pasar un buen rato. Desde cuadrillas de chavales hasta familias enteras con abuelos y nietos incluidos, todo además en perfecta (aunque ruidosa) armonía, sin nadie armando líos a pesar de los litros de cerveza que se van consumiendo.

Como ya os contamos en la entrada sobre la elaboración de la Kölsch 2017, este tipo de cervezas se sirven en unos vasos de 20 cL denominados Stangen, que permiten resaltar la claridad de las Kölsch, además de mantener su blanca espuma durante más tiempo. Normalmente se sirven por gravedad desde unos barriles de madera y prácticamente no hace falta pedir, a no ser que quieras algo diferente a cerveza. Los camareros van de unas mesas a otras con bandejas repletas de vasos llenos de cerveza  reemplazando los vasos que se van vaciando. Para llevar la cuenta de cervezas que lleva cada mesa, van marcando unas rayas con un lápiz en un posavasos que dejan en cada mesa. La tradición marca que cuando ya no se va a beber más, hay que poner el posavasos encima del vaso. Al final, se pide la cuenta y según el número de rayas que haya se abona el precio correspondiente. En todas los locales además de beber cerveza también se puede degustar la gastronomía alemana, siendo el nivel bastante bueno. En cuanto a precios, hay pequeñas diferencias entre locales, pero si no recuerdo mal el vaso de Kölsch salía sobre 1,70-1,80€ en casi todos los locales.

Para la parte final de la entrada he dejado las cervezas particulares, de las que haré una descripción de cada una de ellas y comentaré lo que me parecieron. También, hasta donde mi memoria lo permita, intentaré describir un poco los locales de las cerveceras que visitamos. El orden que seguiré es de las que más me gustaron a las que menos, lo que no quiere decir que unas sean mejores que otras, es simplemente preferencia personal.

Malzmühle

La Kölsch de Malzmühle fue la que más disfruté. Cervecería alejada un poco del centro (no mucho), es un local algo más pequeño que la mayoría, pero muy acogedor. Además, al contrario que el resto que visitamos, elaboran en el mismo sitio. De decoración muy tradicional, no comimos nada aquí, pero la cerveza me encantó. Es quizá la Kölsch más maltosa de las que probamos, muy sabrosa y con un toque de lúpulo al final que redondea todo. Como el resto, es una cerveza muy limpia y seca.

Päffgen

Päffgen, cervecera establecida en 1883, tiene el local también alejado del centro histórico, pero merece la pena el paseo. Al revés que Malzmühle, se distribuye en salones enormes, largos y amplios, pero igual de cómodos. Aquí si que comimos algo, entre otras cosas una de sus especialidades, una salchicha de 75 cm. Ideal para reponer fuerzas acompañada de su Kölsch, una delicia en la que, en este caso, el lúpulo es el protagonista tanto en aroma como en sabor. Muy equilibrada, posiblemente sea la más fácil de beber de todas. Además es aquí donde te das cuenta de la importancia de la frescura en este estilo y por qué es prácticamente imposible tomar una Kölsch como estas fuera de Colonia.

Peters

Peters es quizá uno de los locales más bonitos de Colonia. Más del estilo de Malzmühle, aunque la cerveza es elaborada en otras instalaciones. Es un local muy acogedor, con múltiples estancias no tan grandes como otras cervecerías y está además situada en pleno Altstadt. Su Kölsch, buenísima: no muy maltosa, con sutiles toques lupulados, para beber vasos y vasos.

Früh

Un auténtico gigante. Dentro de la liga de las Kölsch, así puede definirse a Früh. Es, junto a Gaffel y Reissdorf, de las pocas que exportan su cerveza, que se produce en una gran fábrica a las afueras. Abierta en 1904, está a escasos metros de la catedral en un imponente edificio que además de su inmensa cervecería (¡¡aforo para más de 1000 personas!!) tiene un hotel adjunto. Debido a su localización está casi siempre llena de turistas bebiendo y comiendo en sus incontables salones. Esta abundancia de turistas y masificación le hace perder cierto encanto, pero merece la pena ir al menos una vez a tomar su Kölsch, muy similar a las de Peters o Gaffel. Equilibrada, con un toque agradable a lúpulo y quizás algo más fina que la de Gaffel y menos que la de Peters. Aquí comimos un día y tanto la comida como el servicio fueron buenos, aunque algo más caro que en el resto.

Gaffel

Otro monstruo de las Kölsch. Gaffel le disputa a Früh el primer puesto en cuanto a presencia en bares y cervecerías de la ciudad. Su espectacular local Gaffel am Dom está prácticamente enfrente de la catedral y es también enorme, aunque al revés que Früh, está dividido en salones enormes lo que da más sensación de amplitud. A pesar de su localización parece que tiene menos turistas que Früh y más bebedores locales, al menos cuando estuvimos nosotros. Cocina típica alemana, estuvimos cenando un día aquí muy a gusto y en medio de un gran ambiente. Su Kölsch, aunque en mi opinión un punto por debajo de la de Peters y Früh, es muy similar a estas, quizá algo menos amarga. Limpia, seca, con un toque lupulado en sabor y aroma, fue la primera Kölsch que nos tomamos en Colonia (en otro local diferente) y nos supo a gloria.

Hellers

Hellers posee el local más alejado de todos y el que presenta una decoración más moderna. Es un local muy largo con varias salas y un jardín al aire libre. Cuando fuimos estaba recién abierto y no había mucha gente (más bien poca), pero puede que fuese la hora. El caso es que parecía un sitio muy acogedor y además tenía algo que no tienen el resto. Y es que en Hellers también hacen otros estilos de cerveza (Pils, Weizen, Maibock,…) No las probamos, quedarán para otra ocasión. Su Kölsch es maltosa, algo más amarga que la de la Malzmühle, y sin mucho lúpulo en sabor, pero como todas las Kölsch, fácilmente bebible.

Sion

Situada también el Altstadt, Sion es lo que uno tiene en la cabeza cuando se imagina una cervecería alemana. Salones enormes repletos de mesas con camareros de un lado a otro, es uno de los locales con más aforo de Colonia. Con una gran tradición (la cervecera se fundó en 1318), ahora mismo parece estar bajo el paraguas de la multinacional Interbrew. No llegamos a comer aquí, pero la carta tenía buena pinta. Su Kölsch me pareció demasiado amarga y algo plana, con menos matices que las anteriores.

Reissdorf

De todas las que probamos, la de Reissdorf es la única que realmente nos decepcionó y no cumplió las expectativas que llevábamos sobre las Kölsch. Su local es posiblemente el más pequeño de los que visitamos y tiene más pinta de bar que de cervecería alemana. Para que os hagáis una idea, fuimos por la mañana y había un solo camarero atendiendo todo el local. Está fuera del centro y la comida tiene buena pinta, aunque no la probamos. La Kölsch fue en el único sitio que no nos la sirvieron desde barrilles de madera por gravedad, sino a través de grifos (no sé a donde estarían conectados porque no se veía). Nos pareció bastante insulsa para ser una Kölsch, y a mí en particular me recordó más a una Pils, me faltaba algo de sabor.

Y bueno, hasta aquí el resumen de Colonia y sus Kölsch. En una próxima entrada os contaremos todo lo que pudimos visitar y probar de Dusseldorf y las Altbier, en la segunda parte de nuestro viaje al oeste de Alemania. Si alguno habéis estado en Colonia os animamos a que comentéis vuestras Köslch favoritas y, para los que no hayáis estado, esperamos que este resumen os pueda ayudar en vuestro viaje. Prost!

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7 respuestas a Viajando a la cuna de las Kölsch y Altbier – Primera parte, Colonia

  1. Me has puesto los dientes muy largos con esta entrada, y también me has traído recuerdos del viaje que hicimos el pasado verano por Baviera, donde los estilos de cerveza y las cantidades son muy diferentes por lo que leo, pero con denominador común como la tranquilidad al beber y el ambiente cervecero.
    Colonia está en la lista de posibles escapadas, así que me guardo tu entrada para tener referencias cerveceras!

    Un saludo!

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    • LOS CHICOS dijo:

      Sí, la verdad que el ambiente que hay en todos los locales cerveceros alemanes, al menos en los que he estado, es de lo mejorcito, da gusto beber en sitios así. Respecto a Colonia, para mí es un sitio que merece la pena para pasar 2-3 días. Una ciudad muy agradable, tranquila y con cosas bonitas que ver. Además como sirven las cervezas en vasos pequeños no tienes que buscar hueco para beberte medio litro como pasa en Baviera 😉

      Un saludo

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  2. Pingback: Viajando a la cuna de las Kölsch y Altbier – Segunda parte, Dusseldorf | LOS CHICOS

  3. Pingback: Cata de Kölsch 2017 | LOS CHICOS

  4. Me traje los mismos posavasos, increíble ciudad para recorrer y probar cervezas.
    Buen post!!

    saludos

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    • LOS CHICOS dijo:

      Muchas gracias por el comentario, me alegra que te haya gustado el post. Lo de los posavasos seguro que es algo habitual entre los que vamos allí y nos gusta la cerveza, jeje. Efectivamente, Colonia es una ciudad preciosa y qué vamos a decir de las cervezas que no hayamos dicho ya.

      Un saludo

      PD: Tiene muy buena pinta tu blog de viajes, me lo guardo para echarle un vistazo

      Le gusta a 1 persona

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