Viajando a la cuna de las Kölsch y Altbier – Segunda parte, Dusseldorf

Después de la primera parte dedicada a Colonia y sus Kölsch, retomamos nuestro viaje del otoño pasado al oeste de Alemania con la segunda parte, que va a estar dedicada a Dusseldorf y su estilo de referencia, Altbier. Tal y como hicimos con la primera entrega del viaje, en primer lugar daremos algunos apuntes e impresiones a nivel turístico de la ciudad. A continuación, nos centraremos en la cerveza, describiendo las características generales del estilo y comentando nuestras impresiones sobre las diferentes Altbier que pudimos disfrutar durante la jornada que pasamos en esta ciudad.

Panorámica de la ciudad de Dusseldorf

A unos 20-30 minutos de Colonia, según el tren que se tome, Dusseldorf da la impresión de ser una ciudad tranquila, moderna y algo menos turística que Colonia, lo que no quita que sus céntricas calles tengan una buena cantidad de visitantes. A falta de un imán de turistas como es la Catedral de Colonia, los encantos de Dusseldorf se reparten en varias zonas con el Río Rin como eje principal. Desde su casco viejo, repleto de restaurantes y pintorescos rincones, es muy agradable pasear al borde del río pasando por la altísima torre de televisión, que hace las veces de símbolo de la ciudad, hasta el antiguo puerto de mercancías. Este puerto, hoy desmantelado, se ha reconvertido en un interesante mezcla de viviendas y oficinas, incluyendo curiosos apartamentos diseñados por Frank Gehry y algunos viejos edificios a los que se ha lavado la cara rehabilitándolos e incluyendo toques de arte moderno. Lástima que solo pudimos pasar una jornada en la ciudad, seguro que habrá más oportunidades para visitarla en el futuro.

Posavasos de las 4 cervecerías que visitamos en Dusseldorf

Pasando ya al tema cervecero, nos dio la impresión de que aquí la Altbier, aunque muy importante, no es tan omnipresente como las Kölsch en Colonia. Lo que no significa que los locales de las cerveceras que sirven Altbier tengan nada que envidiar a los de Colonia. Hay similitudes entre ambos, como la decoración y el hecho de ser todos ellos locales de lo más acogedores. También es muy similar el ambiente familiar y la sensación de ser lugares de reunión habituales.

En cuanto a la cerveza en sí, las Altbier son cervezas limpias y normalmente secas, fermentadas con una levadura ale  específica del estilo que fermenta de forma vigorosa a temperaturas relativamente bajas para levaduras ale. Hasta aquí, todo más o menos igual que las Kölsch. Sin embargo, nada más ver el aspecto se aprecia la principal diferencia entre ambos estilos. Las Altbier, con un color ambarino más o menos oscuro, dan más protagonismo a la malta con el uso de maltas más oscuras. De amargor variable, no suelen presentar aroma a lúpulo.

Lo normal es que, al igual también que las cervezas de la ciudad vecina, se sirvan por gravedad desde barriles de madera y los camareros te vayan reemplazando los vasos vacíos por llenos hasta que les indiques, anotando en los posavasos las consumiciones acumuladas. Lo que si es diferente es el vaso que se emplea para las Altbier, de una capacidad algo mayor que el tradicional Stangen de las Kölsch, llegando hasta los 25 cL. No sabemos si será por este extra de volumen, pero el caso es que el precio también es algo más alto, estando sobre 1,90-2,05€ el vaso dependiendo del sitio.

Para la última parte de la entrada he dejado una descripción más o menos detallada y las impresiones que nos causaron las diferentes Altbier que probamos, así como algunos apuntes de los tradicionales locales en las que disfrutamos de ellas. Como la otra vez, el orden será el marcado por mis preferencias, de la que más me gustó a la que menos, aunque he de decir que todas me parecieron grandes cervezas.

Schlüssel

Zum Schlüssel es una cervecera establecida en 1850 y ahora mismo es propiedad de otra cervecera más grande de la misma ciudad, que a su vez es propiedad de otra aun más grande en otra ciudad alemana. Esta última finalmente está bajo el paraguas de la danesa Calsberg. Al igual que el resto, la cerveza se elabora en las propias instalaciones. El local situado en el Altstadt es sobrio, una típica cervecera alemana. Muchas mesas de color claro, tanto para tomar algo de pie como, sobre todo, sentado y con multitud de estancias diferentes. Su Altbier es de color ámbar oscuro, limpia y muy maltosa, terminando con un toque algo dulce que me encantó.

Schumacher

Schumacher es la cervecera de Altbier más antigua en Dusseldorf, abierta desde 1838, aunque en 1871 se trasladó desde el casco antiguo, donde mantiene un pequeño bar, a un local más amplio camino de la estación de trenes. Schumacher sigue siendo una compañía privada independiente. El local es similar al de Schlüssel, aunque más grande y con algo más de decoración, con plantas de lúpulo y cuadros con motivos cerveceros dando color al sitio. Su cerveza es de color cobre, con algo de presencia de lúpulo, limpia y seca, similar a la de Schlüssel pero sin el toque final tan dulce.

Füchschen

El local de Füchschen tiene más pinta de restaurante que los anteriores. Abierto en 1848, parece algo menos espacioso que el resto debido a que las mesas están más juntas unas de otras. Como habíamos leído que la comida aquí era buena, fue el que elegimos para reponer fuerzas. ¡Y vaya si lo hicimos! Platos contundentes, sabrosos y a buen precio, totalmente recomendable… si encontráis sitio libre. Su Altbier posiblemente sea la más clara de las cuatro y es similar a las dos anteriores, situándose como un intermedio entre las dos primeras. Más dulce que la Schumacher y menos que la Schlüssel, menos amarga que la primera y más que la segunda, es como todas ellas una cerveza limpia y fácil de beber.

Uerige

Fue nuestra primera visita a un local cervecero en Dusseldorf y el sitio nos encantó. Posiblemente sea el más bonito, a la vez que diferente, de todos los que visitamos tanto aquí como en Colonia. El local de Uerige desprende tradición por los cuatro costados y es de lo más acogedor. En cuanto a la cerveza, su Altbier es de largo la más diferente de todas. Mucho más amarga que el resto y con toques torrefactos de granos más oscuros, fue la que menos nos gustó, aunque no es de extrañar que fuera por ser la primera que probamos tras venir acostumbrados a las Kölsch los días anteriores. Aún así, cerveza fácil de beber, como todas las Altbier.

Ccon esta segunda parte damos por finalizado el relato de nuestro viaje a Colonia y Dusseldorf del otoño pasado. Como nota final, no nos queda más que decir que, bien viajéis a Dusseldorf o bien viajéis a Colonia, no perdáis la oportunidad de visitar la ciudad vecina. Las conexiones por ferrocarril son abundantes y no llevan mucho tiempo, y tanto las ciudades como sus cervezas bien merecen la pena el viaje. Hasta la próxima. Prost!

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