Resumen Congreso ACCE 2019 en Bilbao

Ha pasado ya más de una semana desde que volvimos Bilbao, donde se celebró el Congreso anual de la Asociación de Cerveceros Caseros Españoles (ACCE) y después de haber asimilado todo con calma es hora de hacer una pequeña recapitulación del mismo. Bilbao 2019 ha sido mi tercer congreso después de los de Burgos 2017 y Cádiz 2018, y en esta ocasión ha sido algo diferente. Aunque no estuve implicado directamente en la organización del mismo por razones geográficas, sí que me ofrecí a echar una mano durante los días que estuviese en el Congreso y he de decir que la experiencia ha sido muy positiva. Bien fuera echando una mano en el bar, en alguna de las visitas, talleres,… uno se da cuenta de la cantidad de cosas que hay en la trastienda de un congreso y que cuando acudes sin más intención que disfrutar pueden pasar desapercibidas.

Además, a pesar de no ser parte de ello de forma directa, sí que he estado al tanto de las muchas gestiones y horas metidas desinteresadamente por mis compañeros durante meses para que todos pudiéramos disfrutar de un gran congreso. Una vez pasado todo y en vista del éxito que ha sido, solamente puedo decir que me siento orgulloso de haber echado una mano y, sobre todo, muy agradecido a todos mis compañeros que han estado implicados en la organización, especialmente a aquellos que han formado parte del “núcleo duro” de dicha organización. Por si se me olvida decíroslo la próxima vez que os vea en persona, ¡muchas gracias!

Equipo organización

Centrándonos ya en las diferentes actividades del congreso, este año entre las diferentes visitas a las que había opción, elegí visitar fábrica de la Salve. Allí, después de una explicación (un pelín larga) de como se gestó todo el proyecto, pudimos pasar a ver la fábrica para que el maestro cervecero nos explicase temas más técnicos. Al final de la visita probamos la Sirimiri, una kolsch muy lograda, directamente del fermentador. Para finalizar, algo de picoteo a cargo de la organización (otro punto positivo) en el tap room que se iba a inaugurar esa misma tarde y donde nos ofrecieron más cerveza.

Antes de ir a los talleres de la tarde, tocó pasar por fin a estrenar el bar donde en el primer turno, viernes a mediodía, estaba pinchada nuestra Gosepi, la gose con zumo de piña que habíamos llevado al congreso. Ahí pudimos intercambiar opiniones con gente que la probó y en general fueron positivas. Nos quedamos con las ganas de que se hubiese pinchado algún otro día a la noche con más gente, pero tiene que haber tiempo para todas las cervezas y no fue posible. Aquí en el bar también pudimos ver alguna de las interesantes novedades que se implantaron en este congreso, como la pizarra digital (tanto para grifos como para botellas) en las pantallas de TV de la sala.

Visita a La Salve

Después del paso por el comedor para reponer fuerzas, turno para los talleres. Este año acudí al taller de maltas (interesante, una pena que las infusiones no estuvieran en buenas condiciones), al de propagación de levaduras (muy ilustrativo y entretenido) y a una charla sobre aroma en el lúpulo que sustituyó a la cancelada cata de lúpulos y que me sorprendió para bien, a pesar de que la conclusión final es que apenas se conocen cuatro cosas sobre el tema.

Tras la cena, vuelta al bar, epicentro del congreso. Las primeras cervezas estuvieron acompañadas de charlas con amigos, viejos conocidos de otros congresos y nuevas caras que siempre es fácil conocer en este tipo de eventos. Un rato después me tocó mi primer turno de barra, oportunidad única para interactuar aún con más gente y probar casi todo lo que se pinchaba (el camarero tiene que estar informado, ¿no?). Durante este turno también echaron una mano el grupo de la Ciruelo Brewband, entre los que estaba Adrián, autor del blog Cerveza Rudimentaria y al que por fin conocí personalmente después de haber intercambiado comentarios y mensajes en nuestros blogs durante mucho tiempo.

Sala del bar de la ACCE

Esta primera noche me empecé a dar cuenta de una cosa respecto a otro congresos que no sé si el resto de los que estuvisteis compartís conmigo. Y es que, a pesar de no encontrar cervezas que sobresaliesen o me que me impactasen (de esas hay pocas, hay que reconocerlo), casi todas las que iba probando tenían un nivel notable. Así como otros años ha habido cervezas “poco bebibles”, en este me ha parecido que el nivel medio ha subido mucho respecto a otros y, sinceramente, no he tenido que deshacerme de ninguna cerveza después de tenerla en el vaso. Puede ser que también debido a esto sea más difícil elegir las favoritas del congreso, pero creo que es una gran noticia. Esperemos que este nivel se mantenga (o mejore aún más) en próximos años. A todo esto, el turno del bar se alargó un poco de más de la cuenta y, aunque aun quedaban algunos irreductibles, decidí retirarme a dormir que todavía quedaba el sábado por delante.

Tras un amanecer que me recordaba algo los excesos de la noche anterior, hice un esfuerzo para ir a la asamblea (bueno, no voy a mentir, sólo a una parte), donde conocimos y votamos a la nueva junta directiva de la ACCE, a que doy muchos ánimos desde aquí y le deseo lo mejor en esta nueva etapa. Me salté la presentación del estilo del año que viene para descansar un poco y volví detrás de la barra para el turno de mediodía antes de comer.

Tercer puesto en el Match Beer para el equipo de Euskadi Oeste

A la tarde llegaba uno de los momentos del congreso que tenía marcados en rojo. Era la primera de las conferencias de la tarde del sábado, sobre caza de levaduras salvajes para fermentación de cerveza. Es un proyecto que me he propuesto para este año y por eso tenía muchas ganas de asistir. Y la verdad es que me encantó, Aitor Lekuona hizo una  presentación impecable sobre el tema de la que seguro que habrá cosas que ponga en práctica. Las siguientes conferencias, la de Kamil Ruzek sobre la cerveza checa y la de Randy Mosher y Radikal Brewing me las perdí no por falta de ganas, sino porque volví a la barra del bar para atender en otra de las novedades del congreso de este año, la jornada de puertas abiertas. Aunque en esta ocasión las cervezas que se pincharon eran comerciales, me pareció una gran iniciativa para dar a conocer la asociación y el hecho de que que se puede hacer cerveza en casa. La acogida fue muy buena y creo que es algo que, aunque se le dé una vuelta, podría mantenerse de cara a futuros congresos.

Por último, quedaba la traca final después de la cena, en la que de vuelta al bar se entregaron los premios de esta edición, tanto los del concurso de cervezas individual como del Match Beer, competición por equipos de la ACCE que ya lleva unos años y en la que participaba por primera vez con el equipo de Euskadi Oeste. Fue precisamente en esta última donde nos llevamos la grata sorpresa de obtener el tercer puesto, un gran colofón al congreso. El resto de la noche transcurrió entre más cervezas, más conversaciones y la imprescindible mesa de viandas, caseras en su mayoría, que muchos socios tienen la generosidad de compartir y que se han convertido en un clásico. !¡Estas recenas no tienen el reconocimiento que merecen!! Ver como se despuebla la barra para acercarse a estas mesas es un espectáculo digno de ver. Y así terminó un gran congreso, al que he podido aportar un pequeño grano de arena, y que dará paso a la edición de 2020, a ver si van apareciendo nuevas candidaturas. Sea donde sea, espero poder estar y volver a veros por allí. ¡Salud!

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4 respuestas a Resumen Congreso ACCE 2019 en Bilbao

  1. Un placer haberte conocido en persona, y comparto tus impresiones, un gran trabajo el de la organización, estuvo de lujo el congreso.
    Yo no fui a Cádiz, pero sí a Burgos, y tengo que decir que también he notado mejoría en las birras, poco a poco hay más donde elegir y de mejor calidad 🙂

    ¡Un saludo!

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