LA HISTORIA

Allá por el verano de 2011, aprovechando el tiempo libre de las vacaciones, decidí dar el paso y completar un deseo que estaba dando vueltas en mi cabeza desde hace tiempo: probar a hacer cerveza en casa. Como muchos otros, mis comienzos fueron con un kit de extracto, una bitter de la que un mes después del día de elaboración abrí la primera botella. La impresión que me dejó marcó un camino que ya no tenía vuelta atrás.

Más adelante vendría mi primer libro sobre cerveza casera (How To Brew de John Palmer), un segundo kit y, después de mucho leer y leer, me hice con el equipamiento necesario y me lancé a hacer mi primer lote de todo grano con la técnica del Brew In a Bag, a la que aún sigo fiel. Fue con un equipo con capacidad para lotes de unos 5L y la cerveza resultante ni se acercaba a las que había hecho con los kits, pero no había duda de que lote me hacía sentir más orgulloso.

A partir de ahí, mi filosofía siempre ha sido ir avanzando paso a paso. En los siguientes lotes me centré en ir elaborando cervezas de diferentes estilos, intentando ajustarme a los parámetros de los mismos, para ir viendo las diferencias que había entre ellos. Esto me permitió ir aprendiendo sobre ingredientes (¡cómo imaginar la cantidad de maltas, lúpulos y levaduras disponibles!) a la vez que iba viendo la inmensa gama de tipos de cervezas que se podían elaborar. Cervezas de estilo ingles, belga, alemán,… los siguientes meses fueron pasando mientras iba añadiendo lotes a mi historial. Todo esto mientras continuaba aumentando mi biblioteca cervecera y leyendo todo lo que podía en la red sobre cerveza casera.

Tras unos tres años elaborando de este modo, le fui dando vueltas a la idea de ir consiguiendo piezas adicionales a mi equipo para poder elaborar lotes más grandes, teniendo en cuenta que iba a seguir elaborando en la cocina de mi piso. Mientras tanto, logré convencer a mi hermano para que se uniera a la causa y desde entonces me ayuda todos los días de elaboración.

Después de barajar infinitas alternativas, a finales de 2015 me decidí a comprar, entre otras cosas, una olla de 37,5L, un fermentador Brew Bucket de acero inoxidable de 27L y un placa de inducción de 3500 watios que me permitirían elaborar lotes de unos 20-22L sin problemas. A esto añadí una vinoteca con capacidad para mantener la temperatura entre 4ºC-25ºC. El primer lote en este nuevo equipo fue nada más empezar 2016, una bohemian pilsner que, a pesar de los inevitables contratiempos de elaborar con equipo nuevo, pasó la prueba.

A partir de entonces he seguido elaborando lotes, tanto de 5L como de 22L, ya sin hacer tanto caso a los estilos y añadiendo toques personales con todo lo aprendido hasta el momento. Asimismo, también en 2016, me he introducido en el apasionante mundo de los cornis, con mi primera cerveza embarillada.

Y ahora, a finales de 2016 me decido a publicar mi blog para mostrar nuestras aventuras con la cerveza casera. Supongo que es otro paso más, entre los muchos que me quedan de dar en esta fascinante afición. Espero que le pueda servir de ayuda a mucha gente y, sobre todo, que me permita seguir aprendiendo cada día como hasta ahora.

Salud  y buena cerveza

Fer